Mi nombre es Ariel Estévez. Este verano, cinco amigos viajamos
a Tanti en busca de un lugar para relajarnos después de haber trabajado durante
todo el año y Córdoba nos pareció ideal para descansar. Junto con David, Lucas,
Nacho y Diego partimos para Tanti el 4 de enero.
Llegamos ese mismo día a la noche. Todos cansados del viaje,
menos yo (que manejé todo el trayecto). David, Lucas y Nacho se tiraron a
dormir apenas llegamos. Diego y yo decidimos salir a conocer un poco el pueblo
y ver si encontrábamos algún bar para tomar algo y volver. Entramos, y me
encuentro con una mujer increíble. Rubia, ojos claros, alta como yo. Ella se
iba, yo me quedaba. Cruzamos miradas, y un hola y chau, pero ni averigüe su
nombre. Estuve toda la semana buscándola
por el pueblo (¿qué tan difícil podía ser encontrarla?) y no aparecía.
Última noche, salimos
todos juntos a cenar para despedir el viaje. Comimos unas pizzas y se fueron
todos a dormir porque al otro día había que manejar. El único que salió aquella
noche fui yo, solamente para encontrarla a ella. Me recorrí todo Tanti, ni un
rastro de la mujer. Me estaba volviendo resignado e increíblemente, me la crucé
en la calle. Se acordaba perfectamente de mí. La invite a tomar una cerveza y
charlamos toda la noche. ¿Y lo mejor? Vive en Capital Federal, muy cerca de mi
casa. ¡Esta noche salimos! ¡Gracias Tanti!
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